Estás dormida.
Estoy tumbado a tu lado, mirándote mientras duermes, yo en vela observándote... Deleitándome con tu belleza...
Eres tan preciosa, tan bonita...
Hasta dormida irradias, amor, cariño, pasión...
No dejo de hacerte el amor según te miro, de tantas, tantísimas maneras...
Te acaricio, te beso, te susurro...
Te acercas, te giras, respiras en profundidad...
Me deleito contigo, con tu cabello, tu piel, tú labios... Y tú sin ser consciente de lo que significas para mi. Inclusive en muchas, demasiadas ocasiones dudando de ello...
Lo he debido hacer todo tan increíblemente mal que me entristece el alma, la mirada, el ser, el corazón...
Te amo Alicia, te amo como no había amado nunca y como sé que no voy a volver a amar.
Esto es tuyo, apenas tengo que poder darte y está comprobado que no te sirve. Te lo entregué hace tiempo, días, semanas, meses, ya puedo hasta decir años...
Hoy me has dejado claro que tú necesitas, quieres, otro tipo de pareja.
Duele escuchar eso, de hecho mata por dentro. Realmente a día de hoy me salvan mís hij@s porque sentirte cerca pero no tenerte es saber que te has entregado a una persona y ya no vas a volver a recuperarte a ti mismo tal y como eres en plenitud pero de eso se trata este juego llamado amor.
Se gana pocas veces pero joder, cuando toca... Cuando lo tuve entre mis manos... Fue mi mayor victoria, desde ahora será mi peor derrota.
Por suerte, ahí estás, cerca... Próxima.
Tanto que por momentos te siento, y en un simple abrir y cerrar de ojos desapareces llevándote mi bien más preciado, a mí mismo.
Te amo Alicia.
Siempre tuyo,
Álvaro.